De esta manera, reducimos la cantidad de mensajes enviados, lo que nos ayuda a centrarnos más en nuestras tareas diarias y evitar interrupciones constantes que pueden disminuir nuestra eficiencia.
Ejemplo de una serie de mensajes para solicitar una reunión a las 5
de la tarde
Supongamos que deseas solicitar una reunión a las 5 de la tarde. La secuencia de mensajes que suele generarse podría ser la siguiente:
Mensaje 1: Hola
Mensaje 2 respuesta: Hola
Mensaje 3: ¿Cómo estás?
Mensaje 4 respuesta: bien, gracias ¿y tú?
Mensaje 5: bien, también gracias
Mensaje 6: Quería saber si tienes disponible la propuesta del cliente para
poder revisarlo antes de la reunión de esta tarde
Mensaje 7 respuesta: Si, ¿a qué hora?
Mensaje 8: ¿Tienes tiempo a las 5?
Mensaje 9 respuesta: si, envía la invitación por favor
Este intercambio puede parecer simple, pero cada mensaje representa una distracción que interrumpe el flujo de trabajo de la otra persona. Además, al responder de manera fragmentada, se pierde tiempo y concentración.
¿Cómo podemos mejorar este proceso?
Un solo mensaje bien estructurado puede contener el saludo y la solicitud de manera clara y concisa, sin necesidad de intercambiar tantos mensajes. Por ejemplo:
Mensaje único: "Hola, espero que estés bien. Quería saber si tienes la propuesta del cliente para poder revisarlo antes de la reunión de esta tarde, si te parece bien lo podemos revisar a las 17:00 horas. ¡Gracias!"
La respuesta a este mensaje también puede ser más directa:
Respuesta: Hola, si, envía la invitación por favor
En resumen: Menos mensajes no solo es más eficiente, sino que también fomenta una comunicación más respetuosa y productiva. Recuerda, en la mensajería instantánea, menos es más.

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